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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano
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martes, 30 de noviembre de 2021

Epifanía

Se pasa otra semana
y las noticias dicen con calma
que solo han muerto setecientas
personas en esta jornada 
dentro de la infinita pandemia. 
Las UCIs dobladas, como los turnos 
de aquellos cuyo mundo 
se limita a preservar el de los otros. 
Lágrimas de cocodrilo 
de aquellos que hicimos poderosos
y que se preocupan más de su beneficio
que del bienestar de todos.

Vas a trabajar, miras con miedo
como está el metro 
en otra hora punta.
Te venden que es seguro,
pero estar pegado a la nuca
de ese que está tosiendo mucho 
desde luego no reconforta.
Echo de menos a mis amigos,
pero intento seguir las normas,
solo para ver tanto español pillo
que casi preferiría en Andorra 
y no aquí haciendo trampas 
para ver si se ponen los diez en la terraza.
Eso podrían ser luego diez camas
que no tendrán las UCIs para tu abuelo
o para cualquier ciudadano enfermo
que más las mereciera. 

Me noto el nudo en el pecho, 
ese que empezó hace dos años.
Ahora aparece y no me duermo 
pensando en que me estoy privando
de una vida de pequeños caprichos
y que no queda tampoco tanto
para que deje de sentirme tan vivo,
para que me muera sin haber sentido
tantas cosas que aún tengo pendientes.
Algunos dicen que aproveche,
pero creo que tengo algo de conciencia 
y quiero librarme de su cargo
no siendo como los cayetanos
que llenan las discotecas 
y culpan al señor de la coleta 
como si fuera culpable de todo.

Mítines en Cataluña, 
salvemos la Semana Santa.
Cruzo una espiral de locura
en la que se repiten las batallas
y nunca se termina la lucha.
No aprendemos la lección,
se aplana la curva
y lo decimos con ilusión.
Ya solo sumamos 600 muertos…
Imagínate que se vacía un colegio 
y los niños jamás regresaran.
Ese vacío hemos normalizado
mañana tras mañana,
negligencia tras otra,
en este país donde la gente 
cada día es más idiota.


Me entran ganas de llorar, 
pero casi siempre me resisto.
Tengo la suerte de contar 
con un rincón en el que me olvido,
al menos en algunos momentos, 
de que todo va tan mal.
Nos inundan los tormentos,
pero es entrelazar los dedos 
y llenas mis noches de calma
y de luces mis mañanas.
La tormenta nos da tregua
y siento una extraña epifanía
de que esto acabara algún día
y que podré ver tu sonrisa
de nuevo sin mascarilla.

Ya va quedando menos
y recuperaremos todo el tiempo:
los abrazos tan añorados,
los besos en el metro.
Y haremos todo lo que deseamos 
y que ahora no podemos.
Me aferro al clavo ardiendo
del calor de tus mensajes 
que hacen que me calme
y que incitan a mi sonrisa.
Gracias por tanta calma,
gracias por ser tanta vida
ahora que tanta vida nos falta.

martes, 23 de noviembre de 2021

Sonrisa reticente

Siempre tuve una reticencia
a esbozar una gran sonrisa.
Me inunda más la impotencia
de lo que puedo reconocer
por tantas veces parecer
que estoy más muerto
que vivo.

Por eso, el paso del tiempo,
me hizo crear un escudo
contra mis fútiles intentos
de revertir la concavidad
privada de tal normalidad
que es tantas veces
mi boca.

Por eso hablo a veces tanto
para decir tantas cosas
que con mis músculos callo.
No me gusta ir hiriendo,
pero de veras no prospero
en parecer un poco
más humano.

Tengo una gran tolerancia
a lo que llaman felicidad.
Le resto gran importancia
a las razones más buenas
y sumo sin vehemencia
la razón más pequeña para
romper la balanza.

Por eso muchas veces sonrío
en los peores momentos
y por eso lloro como un crío
cuando quizás no debería,
porque deberían las sonrisas
ser el tema principal
de la canción.

Soy un caos total de persona,
tanto que hasta he afirmado
como si fuera un vil dogma
que estaba destinado a morir
habiendo sido el más infeliz
durante el resto
de mi vida.

Y soy el mejor en esperanzas,
mas el peor en expectativas.
Mi realidad supera por goleada
a las ficciones de mi cabeza,
a las ficciones de mis poemas
donde nada parece
lo que es.

Y ya me vi como el Lazarillo,
un antihéroe conformista.
Pero veo que hay suspiros
con los que no se ahogan
los gritos de mis derrotas:
es la unión más fuerte
de mis ilusiones.

Mas confieso que hace meses
que me veo con otros ojos.
Muchas sentencias de muerte
no matan tanto como creemos.
Palabras forjadas en un infierno
lleno de nubes de pura
furia y rabia.

Sigo sin tener mi mejor sonrisa
pero confieso que me acostumbro.
Jamás podre llorar de alegría
pero quizás las mejores ocasiones
son ahora que mis acciones
me llevan por los caminos
más alegres.

Sigo sin tener mi mejor sonrisa,
pero empiezo a tener un prototipo
en el que la gente ahora confía,
al menos la que me importa.
Descubrí qué personas
merecen más la pena
en este mundo.

No creo en que mi vida esté 
condenada a la infelicidad
y más desde que alcancé
la libertad de sentimiento
de la que mis tormentos
se encargaron siempre
de privarme.

Lo confieso: jamás tendré
la mayor y más pura sonrisa.
Pero creo en lo feliz que seré
con las compañías adecuadas
en la senda tan alocada
a la que llamamos
vida.

Tengo una gran tolerancia
a lo que llaman felicidad.
Por eso es de suma importancia
el hecho de que contigo
la vida sea tal delirio
de sonrisas, poemas
y abstracción.

Siempre tuve una reticencia
a esbozar una gran sonrisa
para prevenir la violencia
que me la arrebatara.
Ahora está salvada,
al estar en tus manos,
querida Dafne.

martes, 16 de noviembre de 2021

Reflexión sobre el amor

Hasta yo mismo,
abanderado del amor
y del romanticismo,
sé que la pasión
tiene mucha química detrás
y poco misterio.
Pero es más fácil hacer sonetos
que entender a nuestro cuerpo
y su extraña toma de decisiones.

El amor son revelaciones
que siempre estuvieron sobre el papel.
Es la novedad que se esconde
bajo el infame nombre de destino.
Es el instinto de supervivencia
en un universo de “romanticonsumismo”.
El amor es la desavenencia
de la razón y el mundo
y la excusa más barata
para la sumisión y la dominación
más inhumanas.

El amor tiene pasión
a veces tan desmedida,
que hace de la ira y el rencor
las panaceas más adictivas.
El amor puede ser tóxico,
puede ser un quiste crónico
de extrañas idas y venidas
en las que se suele pasar
del odiarse a matar
al amarse a morir.

El amor se mata a cada polvo
que se decide consumir
con tal de no hablar de lo poco
que tiene en pie a un santuario
que antes parecía sagrado
y que ahora está en ruinas...

El amor es mentir,
amar es poseer,
amar es enloquecer.
El amor es desear no perder nunca
mientras no juegas ninguna
de tus cartas con la intención
de ganar.
Amar es intentar ganar las partidas
cuando ya no se puede jugar.
Es el suicidio de Romeo
o el la mataré de Loquillo.
Amar es duelo,
amar es conflicto.

Amar es todo esto y a la vez no.
Amar como dije arriba
es una ceguera cuya adicción
te puede durar toda una vida.
Pero amar de verdad
es lo que queda cuando las mentiras
de la sociedad actual
no tienen cabida.
Amar es comprensión, es empatía,
es deseo inocente y afecto,
es confianza y respeto.
Es lo que queda entre dos cuerpos
cuando se agota la química.

Amar en el presente 
es trepidante y muy intenso.
Pero amar sinceramente
puede parecer que es menos
cuando siempre te da mucho más:
cuando no hay idas ni venidas,
cuando no hacen falta regalos
cuando todo se puede demostrar
con unas pocas poesías
y los más largos abrazos,
cuando el sexo no actúa como medio
sino como el culmen del sendero
de un querer sincero.
Amar de verdad es seguridad
y tener siempre donde llorar
sin sentirse juzgado.

Amar de verdad es aquello
que, una vez tienes en tu vida,
no sabes cómo antes podías
vivir sin conocerlo.
Amar de verdad es que tus sueños
se proyecten en otros ojos
sin saber cómo.
Amar es aquello que reaprendí
desde aquella tarde de abril
desde la cual me acompañas.
Ojalá nunca me faltes,
porque me harían falta mil vidas
para dejar de amarte más cada día,
mi querida Dafne.

martes, 9 de noviembre de 2021

Hechizo para animar a Dafne

Que el laurel
no pierda sus hojas
no significa que ahora
que llegó el invierno
no sienta frío por dentro.

El estar bien
es estado pasajero.
Y pasan los tormentos
y, poco a poco, las sonrisas
se vuelven más vacías.

Y vuelan dudas
y por las mías escribo
¿Qué hacer contigo
y esa extraña nube
de amarga pesadumbre?

Pues escribo
conjuros y bellas runas
que aparten tu amargura,
que te recuerden siempre
toda la luz que tú tienes.

Tú eres única,
la ninfa de los bosques
de poemas que esconden
el amor más bello y puro
que puede haber en el mundo.

Por eso hoy,
sabiendo cómo estás,
tan solo te puedo rimar
e invocar de forma precisa
la más fuerte de tus sonrisas.

Te quiero mucho
y no te preocupes por nada
porque te sobra magia
para resolver todo problema
que la vida presenta.

Yo creo en ti.
Y tendrás mis brazos siempre
que el mundo se tambalee
y hechizos que salven
tu bella sonrisa, querida Dafne.

martes, 2 de noviembre de 2021

Umbral

La espada no está afilada,
mi cuerpo está magullado.
Flaquea a veces mi magia 
y de pasión ando escaso.

Pero me levanto otra vez,
miro de nuevo salir el sol,
sabiendo que puede ser
hoy cuando le diga adiós. 

Hay aún detalles ocultos
y muchas batallas que librar
y hay poemas que seguro
aún tengo que comenzar. 

Así que voy otro día de nuevo
a intentar rozar las estrellas.
Cada día están más lejos,
pero se sienten más cerca.

martes, 26 de octubre de 2021

Tres o cuatro instantes

Al final, solo nos quedan estos momentos:
los silencios que no queríamos romper,
los abrazos que no quisimos terminar,
los consejos que no quisimos escuchar
y aquellos que no nos quedó más remedio
que escuchar para poder vencer.

Al final, la vida son tres o cuatro instantes:
los cinco minutos más que te quedas,
la parada extra que pasáis juntos,
los gestos que valen todo el oro del mundo, 
las charlas que nadie quiere que acaben,
los besos que valen la vida eterna…

Al final, la vida se decide en pocos segundos:
decir gracias cuando más lo quieren oír,
pedir disculpas cuando más se lo merecen,
decir “te quiero” cuando menos se lo esperen,
decir “estoy aquí” cuando todo se ve oscuro,
decir “todo irá bien” cuando más cueste reír.

Al final, la vida está llena de momentos críticos
y todos los míos me llevaron a tus brazos.
Cada beso y cada verso precipitó al siguiente
y hace ya dos años que mi vida, de repente,
se llenó de ese toque tuyo tan magnífico
que ojalá se quede mil vidas más a mi lado.

martes, 19 de octubre de 2021

Recuerdos desde Llanuras Otoñales

Tiempo distanciados,
nostalgia unida a reencuentros,
estrés y descansos.
El tiempo empieza a correr
y pronto te tendré de nuevo
entre mis brazos y sin saber
si puedo quererte ya más.
El tiempo no es oro,
sino magia ancestral.
Y por eso tengo antojo
siempre de tu compañía,
y por eso acabo las citas
siempre con bellas poesías
y las más sinceras sonrisas.
Juega con mi reloj,
como has hecho todos estos días,
y lleva a mi corazón
de nuevo con tu sonrisa.

El tiempo se para
cuando se cruzan nuestras manos
y nos miramos
pasados de la raya
del afecto corriente.
Se siente el presente
en un pasado creciente
y un futuro resplandeciente
y se siente cada segundo
como una eternidad sostenida
en la fusión de nuestros mundos
a través de nuestras pupilas.

El tiempo se acelera,
nos soltamos y ahora reina
nuestra magia del caos:
Cascadas de luces,
de las que tú surges
para invocar tormentas florales.
Yo invoco huracanes
y la fuerza de los mares.
Invocado el fin del mundo,
no hay hechizo ni treta humana
que me ocasione repudio
hacia la belleza de tu magia.

Tiempo al tiempo,
tu leyenda se engrandece:
escasean los versos,
pero no los sentimientos
que cada vez se estremecen
más y más con tu presencia.
Bailamos en las turbulencias
de un año que no nos da un respiro.
Me mareo entre tantos giros
y me recompongo en los suspiros
posteriores a nuestros besos.
Cuando Madrid es el infierno,
son tus brazos el único cielo
al que aferrarse para no perder la sonrisa.
Ahora que la muerte es noticia,
tú eres la mayor certeza de vida,
mi más brillante estrella polar,
el comodín de mi felicidad,
de mi suerte el más poderoso talismán.

martes, 12 de octubre de 2021

Muerte en la Madrid pandémica y psicodélica

La noche vuelve a Madrid,
otra noche más de este año interminable.
Sellado el tiempo, sin poder salir
de estos aún diez perpetuos meses.
Afronto pesimista las nuevas noticias
y pienso en los abrazos pendientes
y que no sé si llegaré a dar.
Pienso en los cierres metálicos,
la decadencia de ver todo entregado
A la miseria en la que estamos nadando
y como toda magia es poca
para intentar escapar.

Cierra los ojos y no los abras:
no estéis tristes, hijos de la tormenta,
la zozobra golpeó hasta matar
y ahora estamos muertos.
Muertos en mundos de psicodelia,
muertos en nuestros bastiones de cordura.
Las murallas quebraron tras quedar
muertos en esta realidad oscura
de la que no podemos escapar.

Eclipse de magia y huracán de tormentos:
donde dije digo, digo Diego
y debí quizás haber dicho Rodrigo.
Donde hice, traje la desdicha.
Y donde deshice, queda dicho
que hice contrario a lo que decía.
La vida es dura con el pasado a cuestas,
pero más dura es cuando no recuerdas.
Estos diez meses, la mezcla perfecta:
pensar que no has construido nada
y que sigues siendo el mismo desastre
al que le dijeron que nadie lo amaba.

Y es que era imposible contener
el colosal ataque del enemigo.
Las mil caras con el mismo objetivo,
los muertos que se levantan
y confiesan que estaban dormidos.
Los odios a uno mismo
que cuesta controlarlos
cuando te están estrangulando.

Las puertas del castillo cedieron:
le puse sabiduría y valor,
le puse justicia y pasión.
Tiré de mis dados,
pero necesitando llegar tan alto
siempre rozaba con los dedos
el borde del abismo
en el que me he estado cayendo.

Pesimista es el porvenir
de lo que nos queda de este año.
Estos versos, la crónica del naufragio,
no creen en el mejor de los presagios.
De las cenizas de la guerra
crecerán flores en las praderas.
Las heridas se cerrarán,
la tráquea se abrirá
y la asfixia cesará.
Pero no será hoy,
no será mañana,
no será este mes
ni este año que nunca acaba;
cuando recuperemos la sonrisa,
cuando acabe de nuevo los poemas
con esperanza.

martes, 5 de octubre de 2021

Si despierto

Si despierto, ojalá estar despierto
en la misma cama en la que tú estás.
Y si cocino, ojalá ser cocinero
de los platos que más te puedan gustar.

Si me enfado, ojalá que se me pase
y que con dos besos lo pueda olvidar.
Y si estoy triste, ojalá pueda mirarte
y con tu risa se me olvide hasta llorar.

Parece que llevamos tres vidas
y otras tres más yo quisiera pasar ,
intercambiando suaves caricias
que hagan de la tierra un lugar celestial.

Y si te ofuscas, ojalá tomes mi ayuda
y tus problemas juntos poder arreglar.
Y si sufres, te envolveré con mi dulzura
hasta que tu risa vuelva a despertar.

Y si sueñas, ojalá tener la forma
de que tus sueños se hagan realidad.
Y si envejezco, que en todas mis historias
que viví contigo haya felicidad.

Parece que llevamos tres vidas
Y otras tres más yo quisiera pasar 
intercambiando suaves caricias
que hagan de la tierra un lugar celestial.

martes, 28 de septiembre de 2021

Del creciente pasado y el decreciente futuro

Los grandes descubrimientos ya se hicieron
y los grandes himnos ya fueron escritos.
A veces tan solo sueño
a alcanzar alguno de ellos
porque hace tiempo que considero 
que ya no aspiro
a conseguirlos yo mismo. 

Hay grandes abrazos que ya se dieron
y que nunca más sabrán igual.
Los versos que una vez fueron
poco a poco se desvanecerán
en ríos de olvido perpetuo
que se pierden en un extraño mar
de nada, más nada y nada más. 

Los besos, las historias absurdas,
las noches llenas de preguntas,
de sueños y de confesiones,
de risas y de meditaciones
son cada vez menos
y queda cada vez menos
para que no quede ninguna
para que no quede luna
bajo la que conversar 
ni mañana en el que continuar.
Cada vez queda menos
para que una mañana
tan solo nos quede nada.

martes, 21 de septiembre de 2021

Anticipación

Poner el corazón en un puño 
es muy difícil.
El miedo al puñal oculto
de la mano amiga
es siempre un miedo
que quita el sueño,
que te ahoga,
que te hace sentir gris
o a oscuras
y que consume poco a poco
las ganas de vivir.

El futuro es una ruleta rusa
y pronto me toca apuntarme,
y me da miedo precipitarme
en cualquier abismo 
que rompa la alegría
que estos días suponen.
Tengo miedo de dejar atrás
a los amigos
por si no son tan de verdad,
o a la familia
por si cuando vuelva alguno 
deje de estar.
Tengo miedo de romper 
este presente 
y con este pasado reciente
en el cual soy 

la mejor versión de mí mismo.

Tengo miedo de perderte,
porque creo que encontré mi sitio
junto a tus manos frías,
el destello de vida de tus ojos,
el calor de tus abrazos
y junto a tu sonrisa.

Pero soy idiota.
Me anticipo a la lluvia
y los pronósticos se equivocan,
los nervios me pusieron 
en un día frío, lluvioso y gris.
Pero estando junto a ti,
solo sentí como salía el sol,
como hacía calor,
y como el color
llenaba mi cuerpo con cada menina,
con cada tesoro asirio,
con cada abrazo sin motivo,
con cada sonrisa compartida
y con cada beso de pura dulzura.

Incluso si salen sombras,
aprendiste los mejores 
hechizos de luz.
Nada más importa,
nada me duele
cuando estás tú.
La vida contigo es
un musical sin fin.
Y solo espero hacerte sonreír
tanto como tú me curas
cada vez que la amargura
me apuñala el pecho.

Mi corazón está en buenas manos:
las tuyas, querida Dafne.
Gracias por ser una gran amiga,
gracias por otra tarde
que jamás querré olvidar.
Gracias por ser la compañía
perfecta para cazar meninas
y para cualquier otra cosa
que nos propongamos.
No sé cuál será el fin de nuestro tiempo,
pero sé que iré contigo al fin 
de nuestro infinito mundo
y gastaré hasta el penúltimo minuto
en lo que gastamos todos los anteriores:
en ser felices sin restricciones.

¿Y el último?
Pues ya me conoces:
soy un melodramático
y siempre me gusta
concluir en condiciones.
El último de esos minutos
sería para darte las gracias
y decirte que te quiero.
Pero, por días como este,
no puedo esperar ese momento
y tengo que dejártelo ya claro:
gracias por otra cita 
en la que fui muy feliz.
Que te quiero,
por todo lo que pueda decir
y todo lo que soy incapaz
de expresar en estos versos.
Gracias por ser en estos tiempos
lo mejor que la vida me pudo dar.

martes, 14 de septiembre de 2021

Inefable

Que los años pasen 
y ciertas canciones suenen
como las primeras veces…
Es como estar con Dafne
y que pasen los días
y que pasen los meses
y que tan solo piense
en lo perfecta que es.

Me dice que exagero,
que afirmo lo inafirmable.
Y ojalá pudiera darle
la razón que se merece
pero, porque lo merece,
solo puedo reafirmarme
en la belleza incalculable
de su persona y sus actos.

Se me atascan las palabras
y siempre caigo en tópicos
pues, aun siendo ilógico,
el paso del tiempo no aclara
el ciclón de emociones
tan bello como caótico,
tan alegre como melancólico
al que me somete cada día.

Porque todo se siente distinto,
como si fuera mi primer día
en un mundo lleno de sonrisas.
Tengo claro que he nacido
de nuevo entre sus versos
sin saber la forma precisa
de explicar esa maravilla
que hace a su magia tan inefable. 

martes, 28 de enero de 2020

Danzar mágico

Tú y yo, uno frente al otro.
Una mirada de complicidad,
sabiendo todo el gozo
que estos segundos encerrarán.

Con la bella arrogancia
de unas manos vacías,
yo lleno de bella escarcha
tu ciclón de flores amarillas.

Corremos a nuestro encuentro
y, por no demorarnos,
lanzamos fuertes vientos
con los que nos empujamos.

Tu viento, de tus manos heladas,
choca con el mío, ardiente.
Y así, poco a poco, te alzas
sobre mi corazón efervescente.

Giras con un dulce compás
y yo te envío suaves burbujas
que tú replicas con un singular
torbellino de pequeñas chispas.

Llovizna sobre mí y veo un destello:
tu brillo se apodera de toda la zona,
por lo que decido rodear tu cuerpo
de una esfera de hermosas rosas.

Tu brillo es incontrolable y estalla:
rosas llenas de luz nos invaden.
Aprovecho, lanzo chorros de agua
a través de hermosas espirales.

De bellos arcoíris se llena todo,
emanan de los pétalos de rosas,
mientras desciendes poco a poco
y frente a mis labios te posas.

Sonrío, sonríes y todo cambia,
despertándome de un eterno sueño.
Esto, querida Dafne, es lo que pasa
Por mi cabeza cada vez que te beso.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Adiós 2019

Acaba el año y me remito
a los primeros versos del mismo.
Me armé de mucha magia
para obtener la deseada calma
que hacía ya un tiempo perdí
por culpa de no decidir
los caminos mas apropiados
en momentos desacertados.

Empecé el año perdiendo,
perdiéndome y muriendo.
La noche se cernió sobre mí,
y vi a muchos sueños morir.
Pero, en medio de la tormenta,
tuve una extraña certeza:
alguien estaba por llegar
y todo podría cambiar.

De tierras bien lejanas,
llegó Dafne como si nada
y, día tras día, los hechizos
tuvieron un curioso brillo.
Llegó un ser de fantasía
a rearmar todas las poesías
y algunas tardes de locura
bañadas en pura dulzura.

Volvió la dama de Olmedo,
amistad que bendigo de nuevo.
Me resguardé en la gente
que supo estar para mí siempre
incluso cuando les di la espalda
y mi suerte fue más en alza.
He sido demasiado afortunado
en este alocado año.

He aprendido a rendirme
en las batallas imposibles,
a soltar manos y romper puentes
para prevenir al presente
de injustas heridas del pasado
por las que ya he llorado.
He descubierto otro Madrid
donde se puede ser más feliz.

Y pensándolo con calma,
esta década se acaba
y me encuentro sorprendido
viendo cómo ha sobrevivido
una ilusión que di por muerta.
una magia que creí dispuesta
a perderse en nubes de madurez
de futuros crueles por doquier.

Hemos crecido tanto,
hemos reído y llorado,
hemos volado muy por encima
de todas las expectativas.
Al final solo me queda gratitud
por aquellos que, con o sin acritud,
me odiaron o me quisieron,
o les sentí con cualquier sentimiento.

Cris, Clara, mil gracias
por echaros a la espalda
casi todas las lágrimas este año.
Paloma, Clara, Santiago,
gracias por ser el mejor apoyo
contra esta década de locos.
Gracias Alicia, Yuliya, Irene.
Gracias Stefan, gracias Celeste.

Gracias por todo amigos,
por estar siempre conmigo.
Gracias por todo familia,
por importaros más mi sonrisa
de lo que a mí me importaba
en las noches más amargas.
Gracias abuelo, por siempre estar
a mi lado en algún plano astral.

Este año ha sido una locura,
la remontada de mayor dulzura
por una década de infarto
y un verano lleno de caos.
Pero este final, aunque provisional,
tan solo sabe a pura felicidad.
Por eso, Dafne, gracias infinitas
por todo lo que trajiste a mi vida.

Se cierra de nuevo una etapa,
y una nueva nos atrapa.
¿Quién sabe que nos espera
para el año dos mil treinta?
Queda aún mucho que ver,
mucha magia que aprender,
queda aún mucha vida,
que llenar de bellas poesías.

domingo, 22 de diciembre de 2019

De la magia de las antimusas y de su tiempo

Me hice poeta y comenzó
la primera de muchas
etapas confusas
que ha tenido mi vida.
Las quise, de la forma
en la que quieres
a quien no puedes
tener más cerca.
Por no ser, por tanto,
no eran siquiera musas,
sino, más bien, antimusas.

Y aprendí mucho
de estos seres oscilantes
entre etéreas realidades
y realistas fantasías.
Mi magia empezó a ser
de un poder inmenso
en el mundo de los sueños
y, poco a poco,
mi lado pasional fue
tomando el control.
Daba más pelea,
aunque alguna vez tuviera
un precio muy alto
que pagar.

Fui huracán, guiando
los vientos más poderosos.
Pero vi de pronto
gente más fuerte
y con la determinación
de hacer daño.
Aprendí a ponerme a salvo:
hechizos defensivos,
encantamientos variopintos
para entrar en las mentes,
distorsionar la realidad
y evitar golpes fuertes
lo máximo que se pudiera.

Conocí mis mayores límites
de ponzoña y oscuridad
y de luz y de vitalidad.
De una de mis antimusas,
aprendí la fortaleza
de librar muchas luchas
en el mismo instante.
Las lluvias de meteoros,
no eran ningún tesoro,
pues la suerte comenzó
a tener un nuevo proceder.

Manipular los sueños,
escapar de mentes ajenas
y el ganar todas las guerras,
aunque vengan del golpe.
Lecciones bañadas en oro
de épocas a veces confusas.
Y, en verdad , las antimusas
me enseñaron mucho más
de lo que al principio creí.
Pero al final, todo pasa por mí
y por mi forma de afrontar
una vida que torna amarga
y que se me hace imposible
de asumir sin un poco de magia.

sábado, 21 de diciembre de 2019

De la magia original

Los tiempos cambian,
pero antes de ser
trozos de magia
de otras personas,
solía ser ya mago.

Mago natural
como lo era mi mentor.
Empecé con lanzar
 hojas a la gente
o agua a mi alrededor.

Poco a poco, el germen
de magia creció en mí.
Nadar nunca fue mi fuerte,
pero los hechizos de agua
los dominé sin sufrir.

Supe cómo tomar el mundo
y llenarlo con mi chispa.
A cada año, mayor el triunfo
de mi mundo de fantasía
sobre el mundo real.

Invoqué fuerzas
que no podía controlar:
la mayor de las tormentas
y toda la inmensa furia
de la madre naturaleza.

El ardor que emanaba
se hizo tan intenso,
que lanzaba llamas
por todos los lugares
de mi cuerpo.

Pero siendo de agua,
y siempre prefiriéndola,
logré la fuerza despiadada
de una ola gigante
en la palma de mi mano.

Volé, crecí hasta lograr
cuatro fuerzas
 donde ninguna solía estar:
héroe y mago,
justiciero y villano.

Sin controlar mis pasiones,
proseguí mi viaje.
Encontré nuevos rincones
con la magia más poderosa:
el amor hacia otra persona.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Odio

Te odio.
Razones no me faltan,
pero es que no soporto
ciertas cosas tuyas.
Y algunas ya te las dije.

Odio mucho
el final de nuestras citas
por irme a casa con la mezcla
de añoranza y alegría
en los labios.

Odio oler tu perfume
y sumirme en la ilusión
de que a mi lado estás
hasta que el olor se esfume
y vuelva a la realidad.

Odio que mi mente
piense tanto en ti.
Es algo difícil de admitir
que me paso los días
añorándote.

Odio que me falte
tu chispa algunos días,
porque de veras moriría
si el cielo tiene solo la mitad
de la alegría que me transmites.

Odio que nuestra vida
juntos sepa tanto a presente,
porque sin futuros ni pasados
la vida sabe demasiado
como si fueras un bello regalo.

Y es que del amor al odio
el camino es extraño pero corto.
Sería posible cambiar
en este extraño poema
el verbo odiar por el amar
(Y viceversa).

Por ese mismo motivo,
las palabras a veces no importan
frente a las ideas que se asoman.
Te odio cuando no te amo y viceversa
pero por las mismas razones tan bellas.