pero el peor de ellos aún es lejano.
La incertidumbre se esconde
en cortinas de temor inmediato.
Y quizás el futuro se borre
de momentos de estar con lo míos.
Todo el mundo me dice ahora
que el mañana va a ser horrible.
Todo el mundo me desalienta,
porque nadie lo ve posible,
quieren hacer que me dé cuenta
que de dejar cosas atrás es hora.
Hacerse mayor es complicado:
decir adiós al hogar familiar,
a la comodidad de los días
del colegio o de la universidad,
para darte cuenta de tu desdicha
de que el tiempo sigue pasando.
Que ya no somos los niños
que jugaban libres de problemas.
Que seguimos creciendo y vemos
que el camino recorrido ya aumenta
y algunos recuerdos se hacen viejos
y otros comienzan a caer en el olvido.
Caminos distintos, nuestras vidas
están y estarán llenos de ellos.
No sé si con todos podré seguir
caminando por el mismo sendero,
pero tengo claro que al partir
mi mente no os enseñará la salida.
Y estaremos lejos, quizás a cientos
de kilómetros desafiando el presente.
Quizás seamos abatidos por la desidia,
quizás creamos haber perdido la suerte,
quizás nos corroa con furia la morriña,
pero nunca nos sentiremos lejos.
Porque siempre seréis mis amigos
y será con vosotros con los quiero
brindar cada triunfo, llorar cada derrota.
Que siempre portaré nuestros recuerdos,
pendones de una vida más que exitosa
que viví feliz teniéndoos conmigo.
Y por eso nadie me podrá desalentar:
seguiré adelante pese a las tormentas
tocaré cada día el cielo y no pararé.
Y siempre estaréis en mis poemas
y siempre en ellos os mencionaré
como los amigos que siempre estarán.