Antes la vida era una melodía,
antes la vida era pura pasión.
Ahora, preso de melancolía
hice sonar triste a un acorde mayor.
Antes todo iba por sí solo,
todo marchaba con tranquilidad,
era yo quien controlaba que todo
funcionara con normalidad.
Y ese anhelo a tener un mundo
de imposibles revuelto en mí
hizo que mi mundo ni junto
ni revuelto quedara al fin.
Quizás hice las cosas mal
quizás desde el principio.
Todo habría mejorado quizás
si hubiese sido menos niño.
Que soñé demasiadas cosas,
y recordé el daño perpetrado:
el herir a bellas personas
emponzoñar el futuro con el pasado.
Que al final son dos caras
de una moneda corrompida.
Corrompida por mis trampas,
por mi absurda gran mentira.
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