ahora el dos viene emparejado,
mañana me hago más viejo:
mañana es mi cumpleaños.
Y en sí el día está genial
para que la gente se acuerde de ti,
pero la realidad no cambia.
Bueno... A lo mejor, sí.
Sigo teniendo el corazón del niño
que un día fui. Soy la semilla
plantada en el modesto Lucero
y en el San Viator florecida.
Tengo la magia de mi mente,
disparatada, creativa, poderosa.
Tengo la fuerza de la juventud
y ganas de aprovechar mis horas.
Sigo viviendo en mis mundos
de fantasía cuando lo necesito,
sigo luchando por mis sueños
y un poco más por mis amigos.
Sigo siendo el soñador realista,
aquel espíritu iluso y melancólico,
el que vive el día mirando el reloj,
el gran actor tragicómico.
Detrás mía, mucha experiencia
muchas derrotas y alguna victoria.
Cada día busco aprender más
y trato de ser mejor persona.
Así que digamos que no soy
el mismo que una vez fui.
Pero lo que sí es verdad
es que aspiro al mismo fin.
Seguro que algún día consigo
ser el héroe que tanto quiero ser.
Tengo mucha vida por delante
para seguir subiendo de nivel.
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