La espada no está afilada,
mi cuerpo está magullado.
Flaquea a veces mi magia
y de pasión ando escaso.
Pero me levanto otra vez,
miro de nuevo salir el sol,
sabiendo que puede ser
hoy cuando le diga adiós.
Hay aún detalles ocultos
y muchas batallas que librar
y hay poemas que seguro
aún tengo que comenzar.
Así que voy otro día de nuevo
a intentar rozar las estrellas.
Cada día están más lejos,
pero se sienten más cerca.
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