Me levanto confuso y taquicárdico
un sueño nuevo me ha perturbado.
Y es que los sueños míos de mágicos
tienen poco, y suelen causar espanto.
Soñé estar solo, ser un alma consumida.
Un alma que sufre y se desvanece
mientras pierde todo lo que era su vida,
mientras pierde a todo a lo que pertenece.
Me levanto y me miro al espejo
y es mi reflejo el que me enseña
que sigo solo aun estando despierto.
Que todo ha pasado y nada se queda.
Que sigo teniendo mucho aguante
aunque cada día me quede menos.
Porque es duro ser el hijo de nadie,
con pasado inalcanzable y futuro incierto.
¿Qué ha fallado en esta ocasión?
¿Qué piedras siguen en mi camino?
¿Por que me estanco en decepción?
¿Tiene algo de bueno mi destino?
Y pasa otro día y acaba otra semana.
La soga aprieta e incluso ahoga.
La vida es dura cuando te estancas,
y más dura aún cuando te traicionas.
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