Me duermo en tu regazo
sentados bajo una higuera.
El sol de verano, una suave brisa
y tus manos danzando
por mí rostro mientras cantas.
sentados bajo una higuera.
El sol de verano, una suave brisa
y tus manos danzando
por mí rostro mientras cantas.
El amor no tiene mucho de higo.
La madurez no trae dulzura al amor,
sino compromiso,
y muchas veces notas amargas.
Pero aquí estamos, sentados bajo la higuera
y me cantas una hermosa canción.
Pero aquí estamos, sentados bajo la higuera
y me cantas una hermosa canción.
Dices que habla de pena y desamor,
pero oigo a duras penas la letra.
El brillo de tus ojos sintoniza al mundo
en un lenguaje de amor muy singular
del cual llevo años sin poder zafarme.
del cual llevo años sin poder zafarme.
Los años pasan, los lugares cambian
y tú sigues invitando a mi cabeza
a apoyarse en tu regazo
mientras cantas esa canción de la higuera.
Esa canción que tan solo soñamos,
esa que no teníamos claro de qué iba,
esa que aún no memorizamos la letra
pero que compartiremos toda la vida.
esa que aún no memorizamos la letra
pero que compartiremos toda la vida.
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