esta vez me dispongo a recordar
lugares donde sonreía,
donde solía soñar,
lugares que no he visitado
desde hace muchos días.
Sueño con aquel bosque
y ese río,
en los que jugaba feliz.
Ahora allí no llegan los coches,
y día tras día más lo olvido,
costándome más sonreír.
Ahora que te he conocido,
veo en tus ojos esa naturaleza
que tanto amaba en mi juventud;
tus cabellos son mecidos
como con el viento la hierba,
y tu perfume como el de esa flor azul.
Tus ojos me transportan a esos árboles gigantes
y tu sonrisa me ilumina como ese sol
que tan hermoso veía entonces.
Haces que sea tan impactante
gracias a tu amor
que haces que me desvele cada noche.
Cuando me das la mano,
vuelvo a aquel bosque
y a esa sensación tan especial:
el amor y la felicidad;
sensaciones gloriosas de antaño
que hacen que me emocione.
Es un amor bello e intenso
que me ha cambiado de repente,
que me hace sentir muy vivo,
que se sumerge en mi mente,
recordándome aquel lejano estío
y el sitio de mi recreo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario