En la noche más siniestra
hace frío de verdad,
es la una y la campana suena
preguntando dónde estás.
Es la noche más vacía
por perderte con un beso fugaz
la campana a las dos agoniza
preguntando si volverás.
En mi última noche viviendo
recuerdo que tu no me hacías mal;
vivo mi última noche sufriendo
sufriendo porque no volverás.
Las campanas doblan llorando,
lloran por tu ausencia y mi inevitable final
tu marcha me mata mientras dan las cuatro
sabiendo que a las cinco todo acabará.
Las cinco dieron las campanas de mi último aliento,
mi dolor por perderte ha llegado a ser mortal
una lágrima cae cuando la muerte llegó en silencio
recordando tu última frase: "nunca jamás".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario