Las absurdas rivalidades
acaban corrompiendo
las grandes amistades
que acaban padeciendo.
Padecen de hipocresía,
el mayor de sus males
y el común de los finales,
cuando no se confía.
No buscar las disputas,
y confiar en los de verdad,
es la clave de la felicidad,
cuando las pases canutas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario