No hay nada que más me alegre
que ver de nuevo tu sonrisa
que no necesita ninguna premisa
para iluminar mi mundo cuando reaparece.
No hay nada que me haga más fuerte,
que un mirada tuya,
que, desde que empiece hasta que concluya,
hace que venza a la muerte.
No hay nada que me haga más sabio
que tus besos a escondidas
que hacen que, lo que tu olvidas,
lo guarde yo sin ningún agravio.
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