Hacía tiempo que no llovía,
hacía tiempo que no he llorado,
hacía tiempo que no me sentía
dueño de un corazón malogrado.
Es tan difícil amar,
amar para no corresponder,
corresponder para no besar,
no besar por no atrever.
Por eso no vale la pena
y aun así me mata este suplicio,
sabes como esa última cena
que, más que placer, da resquicio.
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