Es de noche y hace frío
y se oye la voz de un hombre
al que oigo recitar un nombre
y decir luego: "Amor mío, amor mío".
Buscando esa voz que he oído
no he encontrado nada
y, en mi casa abandonada,
oigo: "Amor mío, ¿dónde has ido?"
Miro hacia delante y hacia atrás
y oigo la voz resonar
como una voz ahogada bajo el mar
que dice: "Amor mío, ¿dónde estás?"
Despierto del sueño que me perseguía
y observo que las voces eran mis palabras
venidas de ideas ciertas y macabras
que hacen que sufra por ti cada día.
Y ahora me encuentro en el mirador
donde empezó y acabó lo nuestro
para mí ahora es un lugar siniestro
que con soga al cuello matará mi mal de amor.
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