Soy un chico bastante normal
con paciencia y cordialidad
que defiende la palabra amistad
y que lo primero es lo más moral.
Pero a veces se me estanca el día
y hay algunos que me colman la vida
y me sale una vena peculiar
la de ser una bestia, un maldito animal.
Malditos elitistas y su superioridad
que creen ser una divinidad
cuando son mediocres como los que más
y no se quieren codear con los demás.
Y entonces nace algo malo
y aparece lo peor de mí
ese yo borde y malvado
del cual no puedo huir.
Esa mala bestia habla de honestidad
a todos aquellos seres arrogantes
y a todos los que van de importantes
les demuestra mi verdadera personalidad.
Siempre confundo personalidad con carácter
y a veces son la misma idea
y si las cosas se ponen feas
mas os vale por más que queráis no encontrarme.
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