que ha abierto hace poco en el centro
y tiene una reputación muy elevada,
entro a "Tu dormitorio" a crear arte
y la mesa a la que sirvo es tu cuerpo:
tendré que mostrarte mis mejores armas.
Te sirvo un dulce aperitivo inicial,
besos en la mejilla que saben
a las fresas en un tarde de abril,
y besos en la frente, toque fraternal,
pues esto no es solo lujuria infame,
es medicina para ver al corazón latir.
Pasamos al primer plato de la velada,
besos dulces en los labios
seguidos de una retahíla de te quieros,
para que nunca olvides quién te ama,
alguien ahora más sabio
desde que tus labios le abrigan del invierno.
El plato principal viene de camino,
es un beso intenso de gran goce
que para el tiempo para nosotros,
seguidos llegan los postres:
selección de besos cariñosos
desde tu cuello hasta el ombligo.
Me retiro habiendo sorprendido a la mesa,
el mar de sensaciones la ha invadido
convirtiéndola en una gran fantasía
de la que tu quedaste presa,
de la que yo quedé aturdido
de la que surgió esta poesía.
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