Es imposible que no seas
razón sensata de mi de felicidad
ese estímulo instantáneo de belleza
sobre la cual renace mi bondad.
La felicidad me sabe ahora distinta
obvio que es por tu carisma.
Me haces sentir inmenso,
eres una magia sorprendente,
juego con mis dedos sobre tu cuerpo
observando la belleza que tienes
resplandeciente y sobrehumana
que de tu interior emana.
Un deseo inesperado de una estrella fugaz,
el cual agradezco que se haya hecho realidad.
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