Comenzamos esta jornada tan particular.
Tú y yo juntos
en la delgada línea de la irrealidad.
Manos juntas y pies dispuestos a caminar,
a reír, a vivir, a soñar
con un horizonte, que incluso en estos días,
parece imposible de imaginar,
pues parece que no tiene final.
La previsión de lluvia nos empuja
a los brazos del otro.
Son en ellos donde ninguna duda
me provoca daño.
Olvidando el presente,
incluso el pasado,
y soñando con un futuro donde
jamás me falte tu tacto,
tu sonrisa o tus ojos
mis tesoros más preciados.
Compases variados para entrar en sincronía
en una burbuja donde todo termina
si no es parte de tu figura.
Risas inesperadas y cambios de postura
que hacen que pierda la compostura,
pero que quede para siempre
con la certeza de que tenerte
es sin duda mi mayor fortuna.
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