Hace casi 6 años
que llegasteis a mi vida.
Antes éramos algunos más
y teníamos más energía,
pero aquí seguimos,
contra viento y marea,
siendo amigos.
La vida ahora es más difícil
desde que no os veo a diario.
Hay problemas de forma constante
y el futuro se asoma, aciago,
pero nada mejor para los problemas
que quedar con vosotros
a cenar o a tomar unas cervezas.
Hemos vivido muchas historias,
a veces juntos, a veces revueltos.
Y tengo ganas de más aventuras,
así que espero que tengamos tiempo,
pero pase lo que pase
espero que sigáis a mi lado
las veces que pierda y las que gane.
Que siempre habéis sido
ese apoyo incondicional.
Que en todo momento
mis sueños supisteis alentar,
pero espero sobre todo
haber estado a la altura
de este vínculo tan hermoso.
Y quizás el tiempo nos haya
cambiado de forma paulatina.
Quizás yo sea aún ese crío
en su mundo de las poesías;
pero quiero seguir siendo un soñador
y seguir viéndoos por muchos años,
como aquellos niños del San Viator.
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