Hoy llueve, y quizás no es casualidad,
porque hoy tenemos razones de peso
para no estar alegres y no comernos
el mundo con nuestra seguridad.
Hoy me he levantado, con las mismas
perspectivas amables que siempre,
pero algo ha fallado en mi suerte
cuando empecé a oír las noticias.
Un hombre inteligente, uno bueno
había muerto tras la eterna lucha
con una enfermedad que tortura
a los que la sufren hasta verlos muertos.
Ese hombre bueno demostró
que los límites no existen para
seguir luchando en las malas.
¡Qué ejemplo de superación!
Los matemáticos hoy celebraban,
y el resto seguíamos la rutina.
Ahora todos paran por la noticia
de aquel hombre bueno que nos faltan.
Y que los físicos lo clasifiquen
como alguien de su campo de estudio
no es correcto, aunque justo,
pues él fue ejemplo para los que viven.
Hoy adiós y gracias decimos
al hombre que miraba las estrellas,
y espero que ahora esté con ellas.
Gracias por ser el ejemplo que seguimos.
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