Siete de la mañana, el sol brilla,
la primavera resiste ante el calor
del verano que nos anima
a creer en la magia del amor.
Comienza el día con fuerza,
alegres y dulces melodías,
motivación y buenas ideas,
ninfas, magia y poesía.
Pero ciertas noches extrañas,
cuando la ninfa se va a dormir,
la oscuridad me atrapa
y no me deja salir.
Y es curioso como la noche
se crea a sí misma,
haciendo que mis temores afloren
cuando la luz se disipa.
Y me veo en aquellas largas,
noches de verano
donde tumbado en la cama
me desagarraba en pedazos.
Irónico o no, la vida era distinta
de día el doctor Jekyll, de noche Mr. Hyde,
las noches de verano solo tenía
poesía y las campanas de un tal Mike.
Por fortuna, los tiempos tornaron,
soy más fuerte gracias a la ninfa
gracias a ella soy el mago
que siempre quise ser en vida.
Y es que ella me cedió la magia
de su compañía para poder hacer
que sonriera con la idea clara
de no perderla ni una vez.
Y es que ahora mis hechizos
son acciones y palabras,
son cada uno de los suspiros de alivio
que suceden desde que me acompaña.
Y es que ninfa, me has enseñado,
valga la ironía, a creer en el amor
y en otras cosas buenas que había olvidado
y que están en ti y en tu suma perfección.
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