He cerrado la puerta que mi corazón
tenía desde hace tiempo abierta para ti.
No es porque sobres en mi interior
es porque no quiero dejarte partir.
He cerrado la boca y dejado las sonrisas.
prefiero guardármelas para mí mismo.
Prefiero que me guíen esos extraños días
en los que perdemos el rumbo y el sentido.
He cerrado el puño para no poder escribirte
y así recordar todas las cosas que te hacen
ser perfecta como la vida que dijiste
que tendrías mientras yo te amase.
He fallado, y no solo en lo de escribir.
He fallado en que esta palpitante agonía
que habita muy dentro de mí,
es producto de distancias prohibidas.
Y créeme si te digo que te he echado de menos,
que mi vida ahora es un compás a medio hacer,
que en breves podré decirte que te quiero
y lo sentiré más que ninguna otra vez.
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