Quería escribir un poema decente
en un rato de descanso nocturno,
pero ando bastante ausente
en un infierno de corte absurdo.
Tú, que me has hecho sonreír tanto,
que convertiste mi cuarto en creciente
me has salvado un mes vacío de marzo,
sálvame en un mes lleno de cipreses.
Tú, la sonrisa que más hecho de menos,
los labios que nunca están muy cerca,
los ojos que siempre reflejan amor sincero,
los brazos en los que refugiarme de la tormenta.
Hubo tardes en las que fuimos unos cobardes,
temerosos del amor no correspondido,
de exponer al corazón a otro suicidio,
pero eso son ya otras lejanas tardes.
Ahora todo es distinto, poesía divina
mi vida es felicidad palpable,
se palpa en cada palabra que hago poesía
para complacerte por ser tan adorable.
Porque me siento pleno en todo mi ser,
que me sobran idiomas para dejarlo claro,
porque con dos palabras se dice te amo
porque amar nunca supo tan bien.
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