Vuelves a mí casi por sorpresa,
creo que me amas pero es un farol,
iluminas mi vida con tu presencia
para exponerme muy débil a un error.
Te acogí en mi vida sin algún reparo
creyendo revivir buenos tiempos,
pero solo volviste demasiado temprano
para quemarme de la piel a los huesos.
Te adulé una vez más por devolverme la alegría,
y tú me teñiste de rojo carmesí.
Dime pues sol veraniego, sol de vida,
¿qué haces brillando tanto sin ser abril?
Que pasé de ser un poeta de descanso
a ser un joven abrasado por ti,
porque caí en el desengaño de un marzo
en el que no estarías junto a mí.
Sol de días muy lejanos y extraños brilla,
sol de verano que tanto falta en Madrid,
sol de aquellos que esbozan una sonrisa,
para después conspirar contra ti.
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