Si tú lloras amargamente
me producirás mil agonías
pero lucharé porque sonrías
y que seas feliz en el presente.
Si tú sonríes con sinceridad
a mí me produces calma
pues es lo más puro para mi alma
y lo que más estimo en realidad.
Puedes claramente comprobar
que de ti depende mi existencia
y temo decirte que, en tu ausencia,
mi corazón dejaría de palpitar.
Y todo funciona así
sin ningún atisbo de razón
moviéndome al ritmo de tu corazón,
que es mi ritmo desde que te conocí.
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