Nada parece tener sentido
todo se vuelve diferente,
la tristeza se refleja en la gente
añorando lo bueno que hemos vivido.
Todos son llamas apagadas
y llantos en la oscuridad
que matan nuestra creatividad,
dejando solo ideas no deseadas.
Todo se vuelve caótico
la sociedad se hunde en la rutina;
y no hay alma casi divina
que se libre del comportamiento robótico.
Cuesta pensar como nos corrompemos
y cuesta creer en lo que nos queda por pasar;
se nos hace extraño no llorar
cuando en sueños rotos nos perdemos.
Podría decirse que es nuestro final
y así yo lo difundo
es el final de nuestro mundo
y, personalmente, me da igual.
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