Asturias me mostró una nueva realidad,
el cielo gris ante el sol se abría,
era un paisaje con amabilidad
era un paisaje con el que sonreía.
Sentí otra vez tu olor
cuando me senté a ver el mar,
sentí otra vez el amor,
sentí que podía volar.
El ambiente de ese lugar
por dentro me cambió
recordé cómo soñar
y así fue como todo empezó.
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