Un día en el parque tocando la guitarra
tocando una melodía muy enrevesada,
la cual yo desconocía
se acerco a mí una dama bella y delicada
y ,de estar en mi mundo, en la parra,
intenté enamorarla con mi simpatía.
Ella quedó bastante maravillada
lo cual a mí me sorprendió
y me dijo si quería ir a pasear
lo cual a mí me enamoró
pues tenía belleza y carisma a rebosar
y en mis ojos su mirada estaba fijada.
Después de un largo paseo
nos sentamos al atardecer
en un hermoso mirador
y, a pesar de que parezco feo,
me besó llenando mi ser
mi corazón se llenó de amor.
Entonces abrí los ojos
y estaba sin ella
y, a pesar de mis enojos,
y a pesar de que en mi hizo mella
no volví a sentir esa brisa
no volví a ver ese pelo
no volví a sentir su sonrisa,
un regalo caído del cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario