Echo de menos todos esos momentos
en los que solo me gustaba jugar
y el sol me acariciaba la cara
porque siempre me podía ilusionar
y esto ahora aflora mis sentimientos
y a mi edad jugar es una cosa rara.
Añoro poder vivir todo vitalmente
escuchar una canción por primera vez
y sentir siempre el sol del verano
que me guiaba esperanzadoramente
y me hacía ignorar a la sensatez
ahora sé que eso no fue en vano.
Podía ser jefe de lo que quisiera
podía ser un mago o un gran luchador
y jugar a videojuegos sin apenas saber
y ahora en este mundo soy uno cualquiera
que en los videojuegos va de conocedor
aprendí a ser casi un adulto sin querer.