Ya despierto, pero sin la luz adecuada,
el sol me encontró pero yo a él no.
Mantengo una incombustible deflagración
y no queda fósforo ni madera.
Soy ceniza, soy la sombra de la cerilla
que aún vive con la cabeza inmersa
en un propósito que le costó la vida.
el sol me encontró pero yo a él no.
Mantengo una incombustible deflagración
y no queda fósforo ni madera.
Soy ceniza, soy la sombra de la cerilla
que aún vive con la cabeza inmersa
en un propósito que le costó la vida.
Pero yo sigo vivo, aunque vacío.
Y es que el fuego quemó las risas,
quemó las esperanzas y aquellos delirios
que hacían la vida un poco mejor;
dejando solo aquellos por los que vivo,
quemó las esperanzas y aquellos delirios
que hacían la vida un poco mejor;
dejando solo aquellos por los que vivo,
casi por no tener otra mejor opción.
Estoy despierto pero, ¿a qué precio?
Sumo diez horas en todo el fin de semana
Estoy despierto pero, ¿a qué precio?
Sumo diez horas en todo el fin de semana
y las siete de hoy no están compensadas,
igual que diez mil matices negros
no se ocultan tras un punto blanco.
La semana de nuevo se está acabando
no se ocultan tras un punto blanco.
La semana de nuevo se está acabando
y casi prefiero que así sea
porque, aunque me paso los días cansado,
los fines de semana comienzan
siempre con el pie equivocado.
Se sigue oyendo al fuego devorando
las cenizas de todo lo que arde.
Se acerca la primavera,
pero jamás pensé
que se sentiría una tan invernal
como se siente esta.
Parece que va a llover,
pero dentro de mí hace días
que no deja de diluviar.
porque, aunque me paso los días cansado,
los fines de semana comienzan
siempre con el pie equivocado.
Se sigue oyendo al fuego devorando
las cenizas de todo lo que arde.
Se acerca la primavera,
pero jamás pensé
que se sentiría una tan invernal
como se siente esta.
Parece que va a llover,
pero dentro de mí hace días
que no deja de diluviar.
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