Si todo el monte fuera orégano,
condimentaría todo con tomate y queso
y así el mundo entero me sabría a pizza.
Sería divertido robarte un beso
y que al separarnos nos uniera una tira
de quesos cubiertos por nuestro amor.
Quizás este diste de ser el mejor
de todos los poemas que te he escrito,
pero si todo el monte fuera orégano,
seguirías siendo tú mi olor favorito
y tus ojos el más precioso océano
en el que alguna vez me haya perdido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario