y un poco de carisma aún por descubrir.
Amor en blanco y negro, amor en su último sentido,
amor que viva entre Roma o París.
Me gusta pensar que la vida aún me esconde
pequeños paraísos en los que vivir
en cada semana solamente dos noches,
dos noches entre París y Madrid.
Me gusta pensar que la vida aún no dejó hueco
para albergar la desidia del sentir.
El mundo aún se me escapa, no es tan pequeño,
aun siendo entre Roma y Madrid.
Me gusta pensar que la vida tiene aún magia
y que nunca jamás la veré morir,
siempre que te tenga en mis brazos atrapada,
y siendo entre Madrid y Avgiduil.
Madrid, Roma, Avgiduil, París,
reinos reales a la par que fantasiosos,
reinos con los que soñar
en estos tiempos tan ominosos
en los que solo queremos escapar.
La vejez es una condena sin derecho a recurso,
y estos días jamás volverán a nosotros,
pero viviré contigo cada uno de mis minutos
y de cada condena haré contigo un gozo.
Buscaré el instante perfecto,
el verso certero,
la caricia exacta,
la risa que falta
y las canciones perdidas.
Siento que todas ellas están escondidas
en mañanas que recorrer junto a ti
en algún lugar de este mundo
entre Roma, París y Madrid.
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