Volver a ciertos lugares
gratamente satisfactorio
solo puede ser ante
la nostalgia que guardo.
La luna como guía,
sigo viejas estelas
de viejas poesías
de jóvenes estrellas.
Noches de recuerdos
y nombres en el olvido,
y es que nunca seremos
lo que una vez fuimos.
Y aferrarme a la esencia
es absurdo e irracional,
pero es pura belleza
todo lo que pude encontrar.
Y todos hemos cambiado
en este largo camino,
excepto aquel puente romano
que vio lo que un día fuimos.
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