Tengo miedo y no es una novedad,
sufro en un silencio ascendente,
todo quejido se quedó en verdad
en mucho ruido y pocas nueces.
No gané asalto alguno todavía,
solo es que encajo bien los golpes
y me levanto con gran gallardía,
opuesta a mi espíritu mediocre.
Y quizás en el fondo puede ser
que algo no funcione normal;
que nada en mí este del todo bien,
que simplemente me odie sin más.
Pero no lo creo, ni lo quiero creer,
y algo dentro de mí lo dice a gritos,
cada día más fuerte llegaré a ser
que lograré forjar mi oculto destino.
Y a golpes me muevo aunque
no siempre sea hacia delante,
que queda camino hasta las nubes
y queda para los hombros de gigantes.
Y si me quiero, me quiero vivo,
quiero verme sobrevivir
ser lo que soy en cada quejido
y saber siempre resistir.
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