Ahora que veo de nuevo la lluvia
la veo de manera distinta
la veo de una manera menos confusa
la veo como una hermosa poesía.
Cada nube es una estrofa
y cada gota un verso
y el olor a lluvia es ese beso
que a cada suspiro más me enamora.
Los cielos no son grises
la vida ya no es tristeza,
paradoja perfecta de lo que te quise
es la lluvia de primavera.
La armonía moja mi rostro
y la lluvia me golpea en asonante
y es que la veía fría por estar roto,
y por eso mi corazón era frío y consonante.
La lluvia cesa con calma
y el arcoíris ilumina el cielo
las últimas gotas el poema acaban
la última, la más débil, la de este verso.
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