Ha amanecido en nuestra morada
la casa entera huele a café
y veo sonrisas desgastadas
en tristes fotos del ayer.
Veo mil recuerdos enmarcados
veo unas flores exquisitas
veo mil besos olvidados
en tu nota de despedida.
Besos que perdimos hace años
besos que nos hicieron felices
besos que ahora malviven
besos que, más que placer, produce llanto.
llanto por tu ausencia
llanto por no poderme despedir
llanto por la incoherencia
de no poder vivir sin ti.
Nuestra casa, nuestro hogar, huele a soledad
sabe a tristeza, al nacer del nuevo día,
sabe a una amarga agonía
que sabe que nunca volverás.
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