El otro día te vi por calle
te vi corriendo bajo la lluvia
y no hay vez que te halle
que mi mente no esté turbia.
Me acuerdo que siempre decías
que somo muy buenos amigos.
Y que íbamos a estar siempre unidos
eso también lo prometías.
Ahora las calles son mi laberinto
y tú entre ellas me esquivas
y si me ves sigues el instinto,
de contestar con evasivas.
Te perdí entre la lluvia y los coches
y me siento mal de nuevo,
harto de haber malgastado en ti favores
espero que no volvamos a vernos.
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