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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

domingo, 24 de julio de 2022

Bruno I: el rey del baile

Sábado, salgo a bailar
camisa entreabierta, algo de gomina
y la mente puesta en las mininas
que hoy vamos a cazar.

Los panas esperan ya,
así que me digo con una sonrisa:
"esta noche seguro pillas"
mientras me perfumo de Paco Rabanne.

Se prende y lo empiezo a notar,
en los temazos que el DJ pincha
y en todo lo que dejan a la vista
las ropas de las tías aquí están.

Barceló con Coca Cola, mezcla ideal
y mi colega me da unas pastillas
y me siento el rey de la pista,
me siento simplemente inmortal.

Y entre baile y baile me llego a acercar
a algunas chicas que tienen pinta
de querer pasar la noche perdidas
en brazos que no volverse a encontrar.

Y la noche termina en mi hogar
sin recordar como vine ni la compañía
que me arrancó los botones de la camisa
y hace que casi no pueda andar.

Miro y me llego a impresionar:
aun está aquí dormida
y es un paibon, una buena ficha
que añadir a mi historial.

Me miro al espejo y no puedo evitar
quererme con total alevosía:
una noche más fui el rey de la pista,
aquel al que todos quieren aspirar.

martes, 12 de julio de 2022

Ernesto Ventura: Liubliana

Te encontré en uno de esos lugares
de los que siempre hablo en mis poesías:
lugares donde no se encuentra el amor,
lugares donde el amor te guía.
Liubliana, un pub medio vacío,
lees a Bukowski bajo el ensordecedor
sonido de un viejo vinilo
de The Smiths.
Devoras páginas al mismo ritmo
que vacías los vasos de ginebra.
Y me pregunto si serías mi reina
y si me dejarías vagar perdido,
por lo infinito de tus piernas. 

Me aproximo a probar suerte,
abro con una curiosidad
sobre el libro que sostienes.
Sonríes y comienzo a sentir el tiempo 
frenándose en torno a tus malaquitas
en torno al falso fuego de tu cabello,
y comienzo a preguntarme,
casi sin percatarme,
a qué sabrán tus labios;
sabiendo que, al menos esta noche,
serán todo lo que he necesitado
para haber vivido la vida.

Damos un paseo, perdiéndonos por las calles,
hablando de la vida, de la muerte,
intercambiando miradas de deseo fulminante,
mantenemos la compostura
pero me dejo llevar paulatinamente
en dirección a mi hotel y a mi habitación.
A diez plantas de altura,
hay vistas preciosas,
pero ninguna comparable con liberarte
del yugo al que te someten tus ropas,
del frenesí que se aferra a tus labios,
del éxtasis que afila tus uñas,
mientras se deslizan por mi costado;
de las exhalaciones que habías escondido
solo para los hombres más afortunados
y que ahora guardo en mis oídos. 

Conversaciones intermitentes,
besos que van y que vienen.
Te sientes vulnerable,
apoyada en mi regazo
y noto tus lágrimas trazando
un camino por mi torso.
Te miro a los ojos y nos fundimos
en besos que saben a sal.
Me hablas de todo lo que has sufrido,
de todo lo que has amado,
de todo lo que has perdido,
de todo lo que siempre has deseado
decirle a tantas caras conocidas,
pero que no tuviste valor de decir.
Sentimos que se nos escapa la vida
e intentamos buscarle un sentido
en medio de nuestras pasiones,
en medio de incesantes gemidos 
clamando a dioses en los que nunca hemos creído.

El sol nos encuentra sin respuestas,
medio dormidos el uno encima del otro.
Para cuando despierto, me doy cuenta
que lo único que queda de ti
son trazos de tu perfume sobre mi cuerpo,
restos de tu carmín sobre mi cuello,
las marcas de tus uñas en mi espalda ,
la huella en mi mente de tus palabras
y una sonrisa agridulce de golpe
al darme cuenta de que nunca
me dijiste tu nombre.

miércoles, 29 de junio de 2022

Esta semana de junio está llena de recuerdos...

Un sueño a medio olvidar,
pedazos que no se recomponen 
ante la ausencia de veracidad.
Un asesinato, un plan de escape
contra un grupo de mormones,
una conversación que se deshace
en hoteles franceses,
en cielos que ya no son celestes
en tus labios ante la ausencia
de tu mirada.

Te miro sin querer,
pero tú ya no me miras.
Apenas recuerdo ya tu sonrisa.
Olvidarme de partir las culpas
hizo que me pudiera desprender
de los sueños en los que la luna
sonreía mientras me veía contigo.
Hizo que olvidara los engaños
a los que me sometía yo mismo
cuando tu pretendías lo contrario:
que pudiera verte.

Movimientos coreicos, perros asesinos,
mundos de ensueño secuestrados
en un casi infinito mar de momentos 
que viví contigo y que he ido olvidando.
Ya tengo perfectamente asumido
que me perdí la vida que sigues viviendo
y que casi hace tanto tiempo que no te veo
como tiempo te estuve amando.
Las noches son distintas y tu recuerdo
es más dulce a mayor es el difuminado
provocado por el paso del tiempo.

Mis palabras te hicieron eterna,
pero seguro que tienes algo más:
huracanes, vuelos sobre las estrellas...
aún queda incoherencia sobre la que soñar
y sobre la que puedes hacer un cameo.
Quedar en paz conmigo tras todo este tiempo
es el mejor regalo de ti que pude recibir
y el único que no me pudiste dar.
Ley marcial al deseo, ley seca al amar,
poemas en los que no dejarás de existir,
sueños en los que no dejarás de degenerar.

martes, 10 de mayo de 2022

Como un disco rayado

Como un disco rayado,
como una canción en bucle,
como cuando no quedan luces
y todos los gatos parecen pardos
y todos los pensamientos son niebla
en las noches de luna nueva.

Me atrapo en extrañas armonías
de corte espacio temporal.
La vida es a veces más reverberar
las mismas viejas melodías
que buscar a la desesperada
un clímax que crees que se te escapa.

Porque nacer es una canción a capella,
la infancia es un bajo y una batería,
la adolescencia una guitarra de doce cuerdas
y un largo camino hacia una sinfonía
adulta en la que el mayor acorde
sea a veces una sucesión de menores.

Y mientras mi sinfonía prosigue
su épica primera y última actuación,
cada vez veo más que ya no soy yo
la clave para entender todos los matices
que encierra la que antes era mía
y ahora es nuestra hermosa sinfonía.