Sábado, salgo a bailar
camisa entreabierta, algo de gomina
camisa entreabierta, algo de gomina
y la mente puesta en las mininas
que hoy vamos a cazar.
Los panas esperan ya,
así que me digo con una sonrisa:
"esta noche seguro pillas"
mientras me perfumo de Paco Rabanne.
Se prende y lo empiezo a notar,
en los temazos que el DJ pincha
y en todo lo que dejan a la vista
las ropas de las tías aquí están.
Barceló con Coca Cola, mezcla ideal
y mi colega me da unas pastillas
y me siento el rey de la pista,
me siento simplemente inmortal.
Y entre baile y baile me llego a acercar
a algunas chicas que tienen pinta
de querer pasar la noche perdidas
en brazos que no volverse a encontrar.
Y la noche termina en mi hogar
sin recordar como vine ni la compañía
que me arrancó los botones de la camisa
y hace que casi no pueda andar.
Miro y me llego a impresionar:
aun está aquí dormida
y es un paibon, una buena ficha
que añadir a mi historial.
Me miro al espejo y no puedo evitar
quererme con total alevosía:
una noche más fui el rey de la pista,
aquel al que todos quieren aspirar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario