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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

lunes, 19 de enero de 2015

Escribirte

Me demoro siempre en el profundo pensamiento
de sobre qué escribir en un día como este,
y es que la inspiración a veces se desvanece,
dejando solo una apetencia como sentimiento.

Criticaría este mundo si supiera hacerlo con propiedad,
soñaría con más fantasías si necesitara mayor evasión
pero ahora tengo una nueva fuerza especial,
pues por fin entró por mi puerta el amor.

No llamó para irse dejándome en evidencia,
ni abrí simplemente porque creía que llamaba,
llamó y entró para darme mucha fuerza,
llamó para intentar darme la felicidad que buscaba.

Sonrío como un idiota, y eso me hace feliz,
la vida me ha dado al fin un gran premio,
un premio que encontré cuando te conocí,
pero que nunca abrí por miedo a mirar dentro.

Ahora lo veo claro y todo es maravilloso,
tus ojos, tu sonrisa y tu pelo
y mil cosas más son por las que dichoso
puedo decir que te quiero.


domingo, 18 de enero de 2015

El mate del pastor

Comenzó entonces la partida de ajedrez:
tú a un lado con el corazón blanco
y yo al otro con el corazón deteriorado,
y con miedo a poder perder.

Tus peones avanzaban hacia delante
y yo la misma respuesta te devolví,
pero, cuando no te fijaste,
yo había movido el alfil.

Tus defensas, impasibles, me miraban con asombro,
mientras los peones caían
y mi reina, avanzando desde el fondo,
sobre tu rey se cernía.

Intentaste atacar con los peones,
semillas de esperanza en el tablero,
pero no tuviste más ocasiones:
mi reina acababa de sentenciar el juego.

Mi reina, la poesía, puso tu corazón contra las cuerdas
y entonces te mire a los ojos,
recordando aquellos detalles tan hermosos
que hacen que el amor valga la pena.

Tiré a mi rey, y tiré a todas mis fichas,
tiré el tablero y tiré hasta la mesa,
porque el amor no entiende de estrategia,
porque, esta vez, en tablas quedó la partida.

Te abracé en un intento de para siempre,
y es que de un juego nació la dicha,
porque los estrategas de amor no entienden,
porque, esta vez, ambos ganamos la partida.

miércoles, 14 de enero de 2015

Insomnio,sueño y resquicio

¿Recuerdas esos días en los que el amor
no era una palabra que usaban los locos?
Temo decirte con sinceridad que tampoco
yo recuerdo que el amor tuviera tanto valor.

Antes todo parecía más sencillo
cuando mirábamos al cielo y sonreíamos,
y cuando nos mirábamos y creíamos
que teníamos la luz con más brillo.

Porque todo parece que se complica
conforme nos hacemos mayores,
nos hundimos en nuestros temores
y la incertidumbre se multiplica.

¿Y qué me queda cada noche
en mi particular hastío?
Me queda la voz del reproche
que me recuerda esos errores míos.

Mis delicadas torpezas que se traducen
en mil nombres huecos;
en muchos poemas que hacen ecos
en los corazones vacíos que se introducen.

Quizás esta noche tú vengas a mí,
me hagas soñar tan alto que grite
y me despierte de tal frenesí
que tus besos transmiten.

Pero es posible que sea la pescadilla
que se muerde la cola sin saber
que esta noche será otra pesadilla
hasta que llegue de nuevo el amanecer.

Y es que, si sigo defendiendo el amor
es porque algo así debe existir
y creerlo perdido mata de dolor,
¿quién sabe? Yo me marcho a dormir.

miércoles, 7 de enero de 2015

El mundo me sabe de nuevo a ti

¡Qué noche esta tan apática!
Aunque era completamente de día,
que volviste a ser mi poesía,
volviste con esa sonrisa simpática.

Volví a tomarte la mano como si nada
y me disculpé contigo por no ser honesto,
me di cuenta de que fuiste siempre amada
por un poeta maestro del amor funesto.

Volví  a ver el horizonte detrás de ti,
y el mar en la profundidad de tus ojos,
volví a sentir aquello que una vez sentí
volviendo a probar tus bellos labios rojos.

Volví a decirte te quiero al oído,
volví a sujetarte para no perderte,
pues llevo mucho tiempo perdido
y aun así no he dejado de quererte.

Y el miedo me paralizó tanto
que nunca fui capaz de decirte
que mis ideas nacen para escribirte
y que tus sonrisas apagan mi llanto.

Ahora creo que vuelvo a Praga
en busca de redención
a perderme entre tus manos de maga
a reencontrarme con tu pasión.

Jugar con mis dedos sobre tu espalda,
acariciarte como la brisa del estío,
observar el volar de tu falda,
y abrazarte las noches que tengas frío.

Por eso esta noche me supo extraña,
me supo a día y a verano,
y ese beso me revolvió las entrañas
y, francamente, no en vano.

Porque me has sacado la más tonta de las sonrisas
diciendo simplemente: "Ya volví",
siendo esa respuesta la mayor de las premisas
por las que el mundo me sabe de nuevo a ti.