Otra vez que llegan las fiestas,
otra vez que siento que no queda
nada que celebrar.
El factor común es la inocencia
nada que celebrar.
El factor común es la inocencia
que, una vez se va, por siempre deja
una amargura intemporal.
una amargura intemporal.
¿Nos juntamos con la sexta ola?
No quisiera sumarme en esta ronda
a la lista de cabezas cortadas.
Los héroes durante el confinamiento
ahora son villanos cuyo esfuerzo
para la prensa ya no vale nada.
Ya no hay muertos, tampoco medidas.
Sánchez y Ayuso siguen con sus vidas
de ser héroes de las dos Españas:
a él ni la luz ni nada ya le importa;
ella parece que se hace la tonta
si le preguntas por la atención primaria.
si le preguntas por la atención primaria.
Ya hemos ido hasta a por los niños:
su cabeza en bandeja de plata pedimos
y encerrarlos hasta febrero.
Acojona vivir, aunque ya sea hora,
acojona la facilidad de algunas personas
para hablar con un doble rasero.
y encerrarlos hasta febrero.
Acojona vivir, aunque ya sea hora,
acojona la facilidad de algunas personas
para hablar con un doble rasero.
Problemas muy evidentes de abastecimiento:
faltan sanitarios, hacen falta más metros
para no tener alientos en la nuca.
La respuesta: falsas conspiraciones masónicas
trenes con decoraciones hórridas
test de antígenos que no llegan nunca.
Se acaba la paciencia de la gente
entre tanta propuesta incoherente
con esta tasa de vacunación:
mascarillas que vuelven al aire libre
es una realidad casi tan triste
como la trayectoria del jefe de la oposición.
Se vienen unas fiestas complicadas
y la tensión y el hastío se disparan
casi como la nueva variante.
Me cuesta estar de nuevo contento,
siento que no queda nada bueno
que celebrar estas navidades.
que celebrar estas navidades.
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