de monedas en giro continuo;
cada una con un problema distinto,
cada una con una razón
para no dormir cada noche
y para lanzarme reproches
frente al espejo.
Pero ya cambió todo eso.
Ahora, las monedas cesaron su giro,
de mis cruces me he librado
porque cara he plantado
a todos los problemas.
El pasado sigue doliendo,
nunca dejará de hacerlo
pero con el futuro sabiendo a libertad
ninguna vieja herida tanto dolerá.
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