siguen soplando vientos de cambio.
Sigue habiendo algo que me da norte
cuando todos me han desorientado.
Sigo teniendo magia para luchar
contra la adversidad de la madurez.
Sigo amándome lo justo para odiar
los deseos ponzoñosos que oí una vez.
Siguen las noches regalándome chispas
que hacen estos inocentes poemas.
Sigo sosteniéndome en melodías,
que disimulan los sonidos de tormenta.
Puede que la anestesia deje de ayudarme,
pero mis cargas serán siempre mías.
Brazo arriba, pongo en mi vida arte.
Resisto, y persisto, esa es mi única vía.
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