Seis años hace ya de esto,
y todavía existen días
donde me siento superado,
donde aún me veo
en sus paredes encerrado
buscando una salida.
Hace mucho que vi truncar
los proyectos de vida
por unas ciertas personas
que me hirieron sin piedad
y destruyeron mi historia
y borraron mi sonrisa.
De pantomimas vivimos
aquellos momentos
que serían los finales.
Todo lo que había compartido,
todos mis ideales
se derrumbaron al suelo.
Y sonó está canción
y supe una gran verdad
que marca tú existencia:
y la canción tenía razón
la vida tiene una ausencia
de finales de felicidad.
Todo acabó en pedazos,
tantos años construyendo
para reducirse todo
a un corazón malogrado
que vio reducidos a polvo
todos sus sueños.
Por suerte, Dios aprieta
pero nunca ahoga
y mi suerte cambió.
Recuperé todas mis fuerzas,
renació mi corazón
y crecí como persona.
Pero la realidad es la misma,
y mi instinto lo predice:
la vida te pone luces y sombras
por su senda finita
pero con lo que nunca te honra
es con finales felices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario