Mis veranos fueron siempre,
incluso cuando no era así,
pura poesía.
Y es que siempre había
un genio dentro de mí
que escribir deseaba.
Recuerdo, con la nitidez
de quien puede revivir
infinitas veces
los recuerdos que tiene
tan dentro de sí,
aquellos días de verano.
Esos viajes de carretera
los revivo cada año
que vuelvo
allí de donde provengo
y allí donde me resguardo
de la gran ciudad.
El viento te acaricia
mientras contemplas
la inmensidad
y la belleza singular
que tiene la tierra
que llevo en mí.
Mi familia a mi lado
y la canción que suena
nos acompañaba
en viajes cuya magia
era recorrer sierras
donde rayar el sol.
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