Una proyección de un hipotético día futuro,
un sueño que desearía ya haber acabado.
La impresión de que la lluvia ha empezado
la sensación de que es el fin de mi mundo.
Una imagen diáfana en un quebrado espejo
que te muestra a mi lado, pese a no estar,
que me besa y me da esa tranquilidad
que ahora solo posee mi desgraciado reflejo.
Una sombra surca el fondo del gran salón,
las ruinas de la concordia dieron al declive
que forman cada una de las cosas que no dije
y que pudieron evitar nuestra perdición.
La realidad se distorsiona aun más si puede
cuando recuerdo lo mucho que sonreías
antes de que mis palabras fueran la elegía
por tu marcha aquel día de noviembre.
No es el frío esta vez el que me hiela
es verte por los rincones de la casa
donde compartimos un amor que se paga
con lágrimas de lamento e impotencia.
Pero cierro los ojos, los vuelvo a abrir,
y estás a mi lado, dormida en mi pecho.
Es real, y todo lo demás, fue un sueño
que intentó enseñarme sobre el porvenir
Y te beso mientras un veloz amanecer
ilumina la hermosura que tú eres.
Deseo que nunca jamás me sueltes,
deseo que nunca jamás te pueda perder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario