Siete de la mañana, me pongo en pie:
dos tostadas mantequilla y café.
El sol por la ventana me hace recordar
la sonrisa más bonita que pude vislumbrar.
Las dos en punto en mi casa, hora de comer,
algunos aperitivos y un queso francés.
Las noticias son terribles, mas me da igual,
porque yo solo pienso en tu forma de andar.
Y dan las seis de la tarde, y a merendar,
la fruta no me convence, no me gusta,
cambiaría mis comidas por algo mejor,
porque dos de tus besos me sabría mejor.
Y es de noche en mi casa, y me voy a dormir,
y no paro de dar vueltas pensando en ti,
solo buscaba algo bueno para mí corazón,
qué suerte que me tope con tu corazón.
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