¿Dónde estarás esta noche?
¿Dónde acabaré yo?
Por ti mi sangre se ahoga
entre regueros de alcohol.
Esta noche ya se acaba
con la salida del sol,
en lugar de siempre,
siempre en el mirador.
Otra noche eterna,
paseando por tu barrio,
otra noche que se pierde,
otro nuevo calvario.
Frente a tu casa me hallo,
de nuevo el viejo dilema,
de si me echarás de menos
mientras te hago este poema.
Y comprendo que dejarlo
tenía que dolernos,
pero es que de esta manera
fue como un tiro en el pecho.
Cada día, más lejos de mí te sentía,
tus excusas tenían exceso de imaginación.
Entonces vi a unos ciervos
susurrando en mi habitación.
Que ahora el reguero es de sangre
y la decisión del alcohol,
esta será la última noche
la última en el mirador.
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