y me muevo con una suave parsimonia
mientras el silencio nocturno me rodea.
Esta noche rebusco en mi memoria
alguna señal de que una vez fui cuerdo
y de que no se está tan mal aquí fuera.
Me muevo como si estuviera aturdido
una magia nueva me guía
y en las calles impera el silencio
mientras en alguna parte suena Sabina
que con sus diecinueve días de olvido
hace que mis quinientas noches sepan a poco tiempo.
A veces me pregunto a mí mismo
si hubo una época dorada
y si esta volverá
porque las cosas así me hartan
y no me suponen algún desafío
y tampoco lo supondrán jamás.
Quiero paz, armonía y amor
de una manera sutil y recíproca
para poder de una vez sonreír
y no caer en una situación equívoca
donde impere el dolor
donde duela el vivir.
Quiero que seas la razón de mi felicidad,
el motivo de mi lucha para salvar el mundo
y el título de mi manifiesto de cambio.
Quiero que nos demostremos que lo absurdo
es algo que alguna vez se debe intentar
y quiero creer en el amor a tu lado.
Quiero que seas la estrella fugaz y su deseo
que seas mis buenos días y mis buenas noches
que seas los libros que leí y los que me quedan,
que seas de mi corazón la causa más noble,
que seas cien poemas y miles de versos,
que seas en este extraño cuento mi dulce princesa.
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