Por un sendero de piedra caminábamos
mientras un pájaro cantaba
y una bella flor florecía.
Por una eternidad nuestras manos entrelazábamos,
mientras ella me hablaba
y yo también sonreía.
Por un segundo los ojos nos mirábamos,
mientras ella alegremente silbaba
y yo sin darme cuenta la seguía.
Por un momento nuestros labios juntábamos
mientras ella se acercaba
y yo no me resistía.
Por un para siempre el camino continuábamos,
mientras ella en el camino avanzaba
y yo en el camino vivía.
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