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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

sábado, 13 de mayo de 2023

Bailes de fantasía en busca de la gloria

Todo da vueltas en reinos bajo tierra y en cápsulas espaciales.
Tantos lugares nuevos, todos absolutamente vacíos,
que da que pensar qué sentido tiene seguir adelante.
Y si me impulso por el vacío, evitando asteroides
o si me lanzo a un cráter hacia las profundidades,
y en la oscuridad no encuentro ninguna respuesta,
no importa, pues siempre podré encontrarme.

El mundo está lleno de monstruos cuyo rostro,
siempre oculta todo su peligro potencial.
En ausencia de gravedad, todo es irónicamente peligroso
y en ausencia de luz, todo es lógicamente oscuridad.
Soñar está bien, pero en el infinito del cosmos
es más importante no dejar de luchar
y que todos sientan nuestro fuego mirándonos a los ojos.

Guitarras eléctricas, clásico acompañamiento
cuando quieres sentir la energía fluir dentro de ti,
o cuando quieres vagar por el vasto firmamento.
Hay algo caótico en este poema que encapsula
todo lo que me queda por seguir recorriendo.
Tantas ideas vuelan por mi cabeza y muchas
aún soy incapaz de plasmarlas bien en verso.

Supernovas, acuíferos, vuelos entre nebulosas,
paseos entre hermosos paisajes kársticos,
poemas que son a la noche como la aurora.
Todo cambia y yo sigo vagando, disfrutando,
lanzándome en picado contra la vida a todas horas.
Canciones en bucle en un túnel de gusano
bailes de fantasía en busca de la gloria.

martes, 2 de mayo de 2023

Lo último que se pierde

Llevo tantos años queriendo poderes
que claramente están fuera de mi alcance:
quisiera cada día tener nueve horas más
y por las noches no tener que acostarme.
Con tanto por vivir, no necesito soñar,
ya lo hago estando despierto,
y me vendría genial todo ese tiempo
para todo lo que aún tengo que acabar.

Siempre me ha preocupado el tiempo
y por eso me he aferrado al pasado,
construyendo islas, sosteniendo puentes
y enajenando cada uno de mis recuerdos,
creándome heridas que me necrosaron
las sonrisas que tenía cuando era niño.
Mi monstruo no era sino una horda
de lo que entre todos pusimos.

Pero el pasado no regresa, no permanece,
aquello que persiste solo resiste al cambio,
se adapta, se fortalece.
El papel se pudre, las fotografías se deterioran,
el metal se oxida y la madera se carcome,
pero los lazos pueden no entender que las horas
pasan a ser días, meses o años.
No pasa siempre, y duele ver que el legado
de algunas de nuestras islas del tiempo
ya es solo el de nuestro yo enajenado,
pero la vida no es tan larga para vivir en el duelo
y más por aquellos que nos han desterrado,
así que mejor celebrar lo que aún queda a nuestro lado.

La vida seguro guarda sorpresas,
seguro que las agujas de mi reloj comienzan
a clavarse poco a poco en mi garganta,
pero pisaré cada paso y golpearé cada barrera
con la fuerza de las estrellas de una galaxia.
Puede que sienta que voy despacio,
puede que me sienta de nuevo perdido,
puede que suma mis islas del tiempo
en mares de tristeza creados por mi llanto
o en mares negros causados por el olvido,
pero seguiré chocando contra las olas,
sintiendo su inevitable fuerza en mi pecho,
sabiendo que solo pospongo mi derrota
y que, de hecho, en realidad no pierdo.
Porque la única derrota es no haber amado
y esa victoria la conseguí hace mucho tiempo.

Todo cumple aniversarios,
los números cada vez son más altos,
mis pelos cada vez más escasos
y las marcas de mi ceño
dejan entrever que el tiempo
comienza ya a causarme estragos.
Cada vez me pesa más el pecho,
pero no es por sentir tormento,
sino por todo el cariño de aquellos
que fueron pasando por mi vida.
Me parece increíble que, después de mil poesías,
aún tenga tanto que dejar por escrito,
pero la vida tiene tanto que enseñarnos
desde el instante en que nos levantamos,
que no puedo evitar estar sonriente
y agradecido por toda esa gente
que ha sembrado una semilla en mi jardín
o está en una isla de mi archipiélago.

Así que, no nos queda otra
que sonreír al horizonte con osadía,
que seguir luchando, seguir rimando,
seguir suspendidos sobre un abismo
en el que pronto acabaremos atrapados.
Toca seguir amando todos los días,
crear una pandemia de alegría
y que desaparezca todo lo malo.
Sé que es difícil, pero al igual que mi deseo
de disponer siempre de más tiempo,
merece la pena vivir para intentarlo.
Confiemos en que el sol saldrá mañana 
y que estará ahí para darnos suerte
y que nos recuerde por siempre que la esperanza
siempre es lo último que se pierde.

jueves, 20 de abril de 2023

Delirios de inmortalidad

Está bien soñar.
Jamás diré que esta mal,
pero hay sueños
que, hablando en serio,
mejor no hacer realidad.

Porque la eternidad
a veces te puede tentar.
Pero ¿tiene sentido
el seguir vivos
si todos quedan atrás?

Pues no es ninguna suerte
poder vivir para siempre.
Si tu corazón cada día se muere
y tu cuerpo tan solo no quiere
dejarlo descansar.

¿Lo quieres extender?
Puede que suene bien también,
pero te perderías
aún más días
tan solo en posponer.

Pues siempre esperarás,
todos los tuyos lo harán.
¿Cómo no hacerlo 
si saben en serio
que nada el mañana cambiará?

Pues no es ninguna suerte
que todos vivamos por siempre.
No habría nada que se sintiese
con ese ardor con el que se siente
algo que la vida te puede arrebatar.

"Y si nos quitan todas las vidas
que nos Dan todas nuestras sonrisas,
¿qué sentido tiene amar siquiera?"
El amor acuña extraña moneda
en la cara alegría y en la cruz la tristeza,
y saber que nada es para siempre
es lo que a esta divisa fortalece.

Pues nuestra mayor suerte
es no poder amar por siempre
Vivir y amar intensamente,
morirnos amando a la muerte
para que le dé sentido a lo demás.

Mi amor, tú no serás por siempre,
nada será para siempre,
pero nuestro amor, con un poco de suerte,
tendrá algo que se entiende
que no podrá morir jamás.

domingo, 16 de abril de 2023

Los números redondos II

Tengo debilidad por los números redondos,
así que espero que no te sorprenda
que te dedique algunas palabras
hoy que hace diez años desde que te fueras.

¿Sabes? Desde que te fuiste
no he dejado de pensar en la muerte
y en cómo se cobraría la próxima ausencia.
He tenido miedo de los grises
con los que tu llenaste el dos mil trece,
pero aquí seguimos, diez años después,
y todo sigue más o menos igual,
al menos con aquellos
que importan de verdad.

Todos seguimos creciendo
y te sorprendería ver a Izan trabajando
o a Vicky como la fiera corporativa
o a mi llenando el mundo con versos.
Te estas perdiendo besos y abrazos,
pero no te preocupes, que voy contando
cuántos te corresponden cuando llegue el día.
Te estas perdiendo lágrimas y derrotas,
y nos alegramos de que así sea,
pues tú tuviste de eso de sobra
y no mereces cargar con más pena.

Mis recuerdos se desdibujan 
e incluso los detalles más elementales
se me escapan por ciencia infusa.
Pero tus palabras de aliento y orgullo 
son las que me alientan en cada ataque,
las que hacen que en los días duros
saque pecho y ganas de seguir luchando.
Tu fuerza es ahora la mía y la usé
para traer amor a un mundo que olvidé
que una vez me alejó de ti
y que juré que no se lo iba a perdonar.

Díez años ya y la vida sigue rara
y seguro que aún nos queda.
Algún día, seré yo el abuelo
y tu recuerdo pasará en las llamas
que un día dejaré en mis nietos.
O al menos, eso espero...
Yo, por si acaso, me cubro las espaldas
y te dedico un poema cada cierto tiempo
y así al menos me aseguro
de poder hacerte eterno como yo quiero.
Espero que sonrías con orgullo
de verme cada día un poco más lejos,
aunque en realidad estemos más cerca. 

Tengo debilidad por los números redondos,
y este año se solapan dos de ellos.
Te echamos de menos, Antonio.
Esperamos que nos hagas un hueco
pues es cuestión de tiempo que toda la familia
vuelva de nuevo a hacerte compañía.
Y no lo haremos con miedo,
sino con la más dulce de las sonrisas.